27/05/2012
27 de mayo de 2012, Solemnidad de Pentecostés.
Oración de la mañana (laudes)
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aquí.
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.
Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva.
Antífona 1: ¡Oh cuán bueno y cuán suave es, Señor, tu Espíritu que habita en nosotros! Aleluya.
SALMO 62: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: ¡Oh cuán bueno y cuán suave es, Señor, tu Espíritu que habita en nosotros! Aleluya.
Antífona 2: Manantiales y cuanto se mueve en las aguas, cantad un himno a Dios. Aleluya.
CÁNTICO: Toda la creación alabe al Señor
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor;
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor;
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor;
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor;
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor;
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor;
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor;
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendecid al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor;
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor;
Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor;
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor;
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Antífona 2: Manantiales y cuanto se mueve en las aguas, cantad un himno a Dios. Aleluya.
Antífona 3: Los apóstoles hablaban en lenguas extranjeras de las maravillas de Dios. Aleluya.
SALMO 149: Alegría de los santos
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Los apóstoles hablaban en lenguas extranjeras de las maravillas de Dios. Aleluya.
LECTURA BREVE: (Hch 5,30-32)
El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo del madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.
RESPONSORIO BREVE
V. Se llenaron todos del Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
R. Se llenaron todos del Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
V. Y empezaron a hablar.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R. Se llenaron todos del Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
Antífona Benedictus: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Aleluya.
CÁNTICO DE ZACARÍAS
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que libres de temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona Benedictus: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Aleluya.
PRECES
Oremos a Cristo, el Señor, que ha congregado su Iglesia por el Espíritu Santo, y digámosle con fe:
Renueva, Señor, la faz de la tierra.
Señor Jesús, que, elevado en la cruz, hiciste que manaran torrentes de agua viva de tu costado,
—envíanos tu Espíritu Santo, fuente de vida.
Tú que, glorificado por la diestra de Dios, derramaste sobre tus discípulos el Espíritu,
—envía este mismo Espíritu al mundo para que cree un mundo muevo.
Tú que por el Espíritu Santo diste a los apóstoles el poder de perdonar los pecados,
—destruye el pecado en el mundo.
Tú que prometiste darnos el Espíritu Santo para que nos lo enseñara todo y nos fuera recordando todo lo que nos habías dicho,
—envíanos este Espíritu para que ilumine nuestra fe.
Tú que prometiste enviarnos el Espíritu de la verdad para que diera testimonio de ti,
—envíanos este Espíritu para que nos haga tus testigos fieles.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
PADRE NUESTRO
ORACIÓN:
Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.